jornada 18
fue de los primeros. desde las escaleras de la casa. esos días en los que empecé este trabajo y dibujando en esos jardines, tenía una sensación de libertad plena. que estéticamente podía hacer lo que fuera en los papeles que rayaba. solo era dejarse llevar por la intuición en el momento de entrar a La Quinta. sin negar que esa libertad era abrumadora, generalmente no sabía por donde comenzar por tener ese espacio, infinito, abierto. era mi casa. todo era mío en la medida en que nada me pertenecía. Gonzalo Arango como todos los artistas plásticos que menciono en este sitio me atormentaron por meterse en la mitad de lo que veía y lo que quería dibujar. seguro para llevarme como a un ciego por los jardines de La Quinta. yo no veo. sentí que ésta podría ser mi propia Campaña Libertadora, plástica y estéticamente hablando, en este lugar y como siguió siendo hasta hoy. agradezco que aparecieron los muertos y los que en vida me abrieron la puerta, me prestaron su banco de descanzo, los que me enseñaron a dibujar, los que vieron que algo podía yo hacer en esos papeles. ahí vamos, como dice Gustavo Cerati









